lunes, 31 de agosto de 2009

Tres problemas en la comunicación

El objetivo de todo texto es comunicar: exponer una idea y convencer al lector de su autenticidad. En otros términos, que las palabras se vendan a sí mismas.

Para que la comunicación sea efectiva el receptor-lector debe comprender el mensaje, hacerlo suyo. Los factores sociales, históricos, culturales, psicológicos y lingüísticos pertenecientes a la realidad concreta del emisor y el receptor sirven de filtro a la información. En resumen, el contexto y la experiencia vital del individuo le permiten interpretar la idea. Si hay ruido en el ambiente falla la comunicación.

¿A qué llamamos ruido?
A las perturbaciones experimentadas por el mensaje durante el proceso:
  • la distorsión del sonido en una conversación telefónica o radial
  • una interferencia en la señal de televisión
  • la distracción del oyente
  • la sordera del receptor
  • la actitud de los interlocutores, etc.
En el texto escrito el ruido se presenta en forma de errores ortográficos, empleo indiscriminado de adjetivos, adverbios y oraciones explicativas, y uso de una sintaxis enrevesada.

¿Qué efecto causan estas interferencias?

1- Restan autoridad al texto: no se puede confiar en los argumentos de un autor que ha usado “relevar” por “revelar” o “haber” por “a ver” (ejemplos que lamentablemente son harto comunes).

2- Restan claridad al texto: las redundancias, los rodeos, los detalles innecesarios, las palabras rebuscadas van formando una hojarasca tras la cual es difícil percibir el mensaje.

Recientemente revisaba un original y anoté algunos fragmentos, sirven de ejemplo de todo aquello que no se debe hacer (propongo releer cada uno, interpretarlos y luego comparar sus conclusiones con los textos que resultaron del trabajo con el autor, al darle énfasis a las ideas más relevantes y eliminar la “hojarasca”):
Original: "El impacto dejado por la actividad constructiva que se manifiesta entre 1856 y 1868 resulta una expresión concreta del pensamiento ilustrado en la imagen de la ciudad".
Modificado: El pensamiento ilustrado se revela, en el período 1956-1968, a través de la nueva imagen arquitectónica de la ciudad.
Original: "[…] un grupo seguidor de las nuevas corrientes vanguardistas que había fomentado sus raíces en centros poblacionales directamente vinculados al mar a través de los puertos".
Modificado: […] un movimiento vanguardista enraizado en ciudades portuarias.
Original: “[…] dado el contrapunteo de sus opiniones y la aguda mirada y apreciación de ambos de los rasgos distintivos del movimiento, se destacan los juicios de A. y B.”
Modificado: se distinguen A. y B. quienes, desde posiciones divergentes, hacen un agudo análisis de las peculiaridades del movimiento […].
3- Restan interés al texto: si la idea no aparece a simple vista, si se necesita un decodificador y un diccionario –que incluya además voces arcaicas y en desuso (como nos pasó a algunos editores hace un tiempo con el docto artículo de un colaborador) –, si… creo que en este punto ya el lector, aburrido, habrá cambiado de post.

Algunos consejos para evitar el ruido
  • Usa un lenguaje claro, sencillo, asequible a todos.
  • Elige la palabra justa según lo que deseas decir: usar el diccionario puede ser beneficioso.
  • Evita la repetición de palabras, frases o conceptos que hacen del texto un panfleto monótono.
  • Prescinde de las oraciones muy largas, llenas de explicaciones innecesarias: las frases cortas son ágiles.
  • Obvia todo tipo de rodeo, ve al grano desde el principio.
  • Corrige, corrige, corrige: la redacción nunca está terminada.

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