La Niña, La Pinta y La Santa María son bastante conocidas por todos los habitantes del Nuevo Mundo. Fama adquirida luego de que el Gran Almirante se aventurara, en aquellos tres cascarones de huevo, a enfrentar lo desconocido.
Estas antiguas embarcaciones se denominan carabelas –con excepción de La Santa María que era una nao–, eran muy ligeras, largas y estrechas, con una sola cubierta –¡menudo viajecito!–. Sin embargo, el término suele emplearse erróneamente y adquirir un significado siniestro:
“[…] y yo sorprendido ante tanta carabela y esqueleto, pregunté: qué muertos.” Cita textual.
“Pero esta gente, el día de los difuntos, se pasan el día en el cementerio, comen allá, ponen altares a los difuntos, y se crea una enorme parafernalia alrededor de las carabelas, los cementerios, y los muertos.” Cita textual.
“En Honduras se encontró en 1927 una carabela maya hecha de cristal de cuarzo, totalmente transparente.” Cita textual.
“Cinturón negro con tachones y una carabela sobre una cruz en la hebilla.” Cita textual.Se trata de un intercambio de palabras parónimas: carabela por calavera.
Los vocablos parónimos son aquellos que se diferencian muy poco en su estructura y pronunciación, pero se escriben diferente y no tienen el mismo significado. Algunos ejemplos serían revelar-relevar, perjuicios-prejuicios –de las que hablaré en otra ocasión– y, por supuesto, carabela-calavera.
En los ejemplos anteriores se está haciendo referencia al ‘conjunto de los huesos de la cabeza mientras permanecen unidos, pero despojados de la carne y de la piel’, uno de los muchos significados del sustantivo calavera.
También suele aparecer un híbrido de ambas: caravela, pero en este caso no se trata de ningún tipo de intercambio sino de una invención total (sin hablar de que en el ejemplo siguiente no logré descifrar el contenido del mensaje, porque la susodicha no es la única innovación):
“Caravela en un ataul.” Cita textual.


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